Un Certificado de Ahorro Energético (CAE) acredita oficialmente el ahorro de energía final conseguido gracias a la realización de una actuación de eficiencia energética. Para las empresas, estos certificados pueden convertirse en una fuente adicional de ingresos.
El ahorro energético obtenido mediante una actuación, como la mejora de una instalación térmica, la optimización de una sala de calderas o la sustitución de determinados equipos, puede ser certificado y posteriormente venderse a un sujeto obligado dentro del sistema CAE. De esta forma, una inversión en eficiencia energética puede aportar un doble beneficio: reducir el consumo y el coste de la energía, y al mismo tiempo generar un retorno económico mediante la comercialización de los certificados obtenidos.

